Calabacín, el aliado antioxidante

Propiedades nutricionales, siembra, cuidados y recolección

El calabacín se ha ido incorporando a infinidad de platos de la dieta mediterránea, siendo el protagonista o acompañando a otras verduras con las que forma un matrimonio perfecto para suministrarnos de una buena cantidad de vitaminas y antioxidantes.

Existen pruebas escritas para saber que los egipcios ya lo conocían y lo consumían, igual que la Antigua Roma. Sin embargo, su procedencia no está clara. Se cree que se introdujo en Europa proveniente de Asia, pero no existe documentación alguna que acredite esta teoría.

el calabacín

La mayor parte de su componente es agua, un 95%, siendo, además muy poco calórico, lo que lo convierte en el aliado perfecto de todo tipo de dietas.

Contiene minerales como el fósforo, el potasio, el magnesio y el calcio, así como oligoelementos beneficiosos para nuestro organismo, como el Omega 3, lo que hace que sea un aliado perfecto para prevenir afecciones coronarias. Rico en vitamina C, B3 y provitamina A, lo que lo convierte en un potente antioxidante y un aliado de nuestra piel y sistema inmunológico.

«Es un aliado de la salud de nuestros ojos»

Es rico en fibra y celulosa, lo que ayuda a regular el buen funcionamiento de nuestro sistema digestivo, y resulta muy saciante. Es un aliado de la salud de nuestros ojos, ya que contiene una cantidad nada desdeñable de luteína y zeaxantina.

Siembra y cuidados del calabacín

Su germinación requiere de temperaturas templadas-cálidas, aguantando muy bien el calor. Lo que debemos evitar es el exceso de humedad. Requiere de riego, pero sin encharcamiento, ya que provocaría podredumbre.

El calabacín crece bien entre los 25 y los 30 grados, aguantando medio día sol directo. Puede empezar a tener problemas con temperaturas superiores a los 35 grados, por lo que, en ese caso deberemos regar con más frecuencia. No le gusta demasiado que exista mucha humedad ambiental, ya que podemos tener problemas de podredumbre y hongos.

Calabacines

Todo esto hace que sea un vegetal óptimo para plantar en primavera, en latitudes templadas, cuando estemos seguros de que las temperaturas no van bajar de los 10 grados, y que, bajo ningún concepto van a soportar heladas. En verano será cuando empecemos a ver aparecer flores, y más tarde los preciados calabacines.

«Si le falta agua, dejará caer las flores y no aparecerán calabacines»

El riego debe ser muy cuidadoso. Debemos tener en cuenta, como ya hemos mencionado anteriormente, que nos encontramos ante un vegetal con mucha masa de agua, y plantas con abundantes hojas, lo que evidencia la necesidad abundante de agua para su desarrollo. Si le falta agua, dejará caer las flores y no aparecerán calabacines. Debemos tener en cuenta, que la planta prima, ante todo, su supervivencia. Pero si por el contrario, existe encharcamiento, la planta puede morir.

Necesita sol directo, por lo menos mediodía. Esto significa que no es buena idea plantarlos a la sombra o bajo árboles frutales. Mejor un lugar despejado, soleado y con buena aireación.

flor del calabacín

La planta del calabacín agradece ser plantada en suelo mullidos y con buen drenaje, y necesita de buenos nutrientes, por lo que deberemos trabajar la tierra antes de plantarlos y abonarlos, a ser posible, con buen compost o humus de lombriz. Si el suelo es demasiado arcilloso podemos tener problemas con las raíces.

Aunque es una planta que tiene mucha adaptabilidad, y todos estos factores, en lo que influirán será en la abundancia de nuestra cosecha, más que en la supervivencia de la planta en sí.

Si seguimos estos sencillos pasos, podemos llegar a recolectar entre 30 y 50 calabacines de cada planta, teniendo que espaciar la recolección en huerto urbano entre 2 y 3 días.


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