Injerto de corona: qué es y como hacerlo

Introducción

En este sencillo artículo vamos a explicarte los tipos de injerto que podemos realizar en árboles frutales. En un anterior artículo ya publicamos un calendario, en el cual se especificaba qué tipo de injertos debíamos practicar dependiendo del mes elegido, y por ende, el ciclo vital en el que se encontraba el árbol. Es por ello que se debe practicar un tipo de injerto u otro, para que la savia pueda fluir correctamente y el injerto sea un éxito. En el caso de hoy, os explicamos como funciona el injerto de corona.

Injerto de Corona

Se trata de una modalidad de injertos de púa, mediante la cual podemos injertar ramas, o incluso troncos gruesos.

Para ello, necesitamos seccionar el patrón de la zona en la que vamos a realizar el injerto, por lo que el árbol receptor recibirá heridas importantes, que pueden tardar mucho tiempo en cicatrizar. Es por ello que este tipo de injerto no es recomendable realizarlo en árboles de difícil cicatrización, o que puedan contraer enfermedades por las heridas, como puede ser el caso de la gomosis en árboles frutales de hueso.

Se puede practicar con éxito en frutales de pepita, cítricos y aguacate entre otros.

injerto de corona

El mejor momento para realizar un injerto de corona en árboles de hoja caduca es desde finales de invierno hasta comienzos de primavera, el momento justo en el que el árbol empieza a despertar de su sueño invernal.

En los de hoja perenne, este tipo de injerto se puede practicar durante todo el año excepto en pleno verano, ya que debido a las altas temperaturas, los árboles suelen ralentizar su actividad, y por lo tanto, la savia no fluirá debidamente.

A groso modo, este injerto consiste en insertar una o varias púas entre la corteza y la madera del tocón que ha quedado expuesto cuando hemos cortado la rama gruesa o el tronco del árbol.

Pasos a seguir para un injerto de corona

1) El primer paso será recoger las púas que queramos injertar. Lo ideal sería hacerlo antes de que empiece a moverse la savia, y como ya recomendamos en anteriores artículos, si se desea guardarlas, hacerlo en un lugar fresco, envueltas en plástico y tratadas con un fungicida.

Los lugares recomendados serían un frigorífico o incluso enterradas bajo tierra. No obstante, en árboles frutales, lo ideal sería recoger las púas el mismo día en el que vamos a realizar el injerto.

2) Ahora cortaremos el tronco o rama. Conviene realizarlo en la época en la que el árbol se encuentre en letargo, de forma que la savia no haya comenzado a movilizarse y el daño que podamos hacer en el árbol sea mínimo. Debemos cortar las ramas a unos 50 cm de la bifurcación, de forma que queden parejas.

Si lo que queremos es renovar todo el árbol, podríamos cortar todas las ramas principales, dejando solamente una vertical que sea la conductora de la savia.

Si lo que deseamos es cortar el tronco, debe hacerse a la altura deseada, pero no a menos de 30 cm del suelo, de esta forma podemos elegir entre tener un árbol de copa alta o de copa baja.

En el caso de que hayamos cortado el tocón con días de antelación para prepararnos el trabajo el día del injerto, deberemos volver a cortar una parte, porque es fácil que se haya secado y empezado a cicatrizar, y lo necesitamos tierno y acabado de cortar.

3) Para preparar las púas, deberemos desechar 3 cm del extremo inferior, cortando justo por encima de una yema. Por la parte superior, se deberán cortar con una longitud en la que sólo tengamos 3 yemas por púa.

Ahora deberemos trabajar la parte inferior con ayuda de una navaja dejando forma de bisel (o cuña), siempre por el lado opuesto de la yema. Posteriormente, deberemos realizar un rebaje en la parte alta del bisel, procurando que quede un escalón entre el bisel y el resto de la púa. Deberemos trabajarlo de forma que este encaje debe ser aproximadamente la mitad del diámetro de la púa.

A continuación, pasaremos el filo de la navaja cortando una fina tira de la capa exterior de la corteza, justo en el lateral del bisel que vamos a hacer coincidir con la zona de corte del tocón en el que hemos despegado la corteza. Deberemos realizar también otro corte inclinado en el extremo de la púa, será un pequeño bisel justo en el lado opuesto del bisel principal.

4) Ahora deberemos alisar bien la superficie de corte, especialmente la zona cercana a la corteza, que será donde colocaremos los injertos. A continuación procederemos a realizar las incisiones. Colocaremos la navaja en vertical y haremos un corte en la corteza de unos 5 cm, hasta llegar a la madera. El sentido debe hacerse desde lo alto del tocón hacia abajo. Deberemos separar la corteza de uno de los dos lados de la madera. Podemos ayudarnos de una espátula para realizar esta tarea.

Deberemos realizar tantas incisiones por tocón como púas deseemos injertar. Los tocones gruesos admiten sin dificultad hasta cuatro púas, en intermedios podemos colocar 3 y 2 en los más delgados. Dado que algún injerto puede fracasar, es recomendable poner varios, precisamente para aumentar las posibilidades de que salgan adelante.

5) A continuación insertaremos las púas en las incisiones que hemos realizado en el tocón. Cada púa se introducirá debajo de la corteza, empujando hacia abajo hasta que toque la madera del tocón y hasta que el encaje, o bisel que hemos realizado con la navaja coincida con la pared de la corteza que no despegamos del tocón. De esta forma nos aseguraremos que la savia circule por el donante desde el receptor.

6) Por último, pero no por ello menos importante, ataremos y sellaremos el injerto. Es muy importante que las púas hagan buen contacto con la corteza del tocón. Debemos envolver el injerto con cinta plástica de injerto alrededor del tocón, empezando por la parte de debajo de las incisiones hacia el extremo superior.

Para procurar que el contacto sea bueno, no debemos tener miedo de ejercer presión, ya que debe quedar bien atado. Una vez realizada esta tarea, sellaremos la atadura con mástic para injertos, sobre todo en la parte superior del tocón. Es de vital importancia que no entre agua, que eso arruinaría todo nuestro trabajo.

Cuidados post-injerto

Es muy probable que salgan abundantes chupones bajo los injertos, que deberemos eliminar inmediatamente para que no quiten vigor al injerto.

Si el injerto sale como se espera, el crecimiento de las púas será vigoroso, por lo que es recomendable colocar un tutor para que no las rompa el viento y al mismo tiempo, le demos la forma deseada.

Si varios injertos han tenido éxito, en años posteriores deberemos de prestar especial atención a la poda para elegir los ejemplares más vigorosos, y de esa manera ir modelando el árbol como más nos convenga.

Esperamos que te haya resultado de interés y hayas aprendido a realizar un injerto de corona.

Y no te pierdas nuestro artículo sobre injerto de árboles frutales, de hueso, aquí

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