Propiedades del ajo

Propiedades alimenticias y terapéuticas del ajo

El ajo es un elemento indispensable en cualquier despensa, sobre todo en las mediterráneas. Sus múltiples propiedades alimenticias y terapéuticas y su sabor lo han vuelto a lo largo de los siglos como un elemento insustituible en nuestra cocina. Se consume desde tiempos muy remotos y se cree que proceden del suroeste siberiano. Quizás por eso se adaptan tan bien a la época más fría del año. En la época clásica, tanto egipcios, griegos y romanos lo conocían y lo apreciaban, utilizándolo en aplicaciones médicas.

Y no es de extrañar que ya se utilizara de esta forma, ya que se han realizado completos estudios en nuestros tiempos que certifican sus múltiples propiedades beneficiosas para nuestro organismo.

Ha tener muy en cuenta que todos sus beneficios se liberan mejor si el ajo es machacado, así que siento tumbar la teoría de muchos abuelitos que dicen que lo mejor para la salud es comer un diente de ajo en ayunas… Pues esto es cierto, pero con matices… Es mucho mejor machacarlo con un buen chorrito de aceite de oliva y untarlo en el pan.

Potente antifungicida

Gracias a sus aceites esenciales y a su composición, el ajo ha demostrado ser un potente antifúngico. Es tremendamente eficaz contra el hongo Cándida, así como otros de espectros similares. Su eficacia se equipara incluso a la utilización de medicamentos, sobre todo en el tratamiento de la candidiasis oral.

Al mismo tiempo, es capaz de prevenir la aparición de hongos en el propio terreno donde se realiza el cultivo, siendo eficaz también en su utilización para el tratamiento y prevención de hongos en otros vegetales o terrenos.

Propiedades antibacterianas

Esta propiedad lo convierte en un antibiótico natural. El ajo contiene una nada desdeñable cantidad de alicina. Se trata de un compuesto azufrado con importante interés en farmacología debido a sus propiedades antibacterianas, que le confieren la propiedad de ser un potente antibiótico natural. Por ello podemos decir que el consumo de ajo continuo y de forma moderada ayudará a fortalecer el organismo ante posibles infecciones bacterianas.

Antiviral

Debido precisamente a su compuesto en aceites esenciales complejos, se le atribuyen potentes capacidades antivirales, de hecho, incluso se ha estudiado para poder aliviar la pandemia de Covid que estamos sufriendo. Estas cualidades todavía se encuentran en fase de estudio, aunque de todas formas, sí se puede afirmar que su consumo contribuye al fortalecimiento de las defensas de nuestro organismo, por lo que siempre afrontaremos mejor cualquier infección viral o bacteriana.

No debemos olvidar a nuestras abuelas, que lo añadían a cataplasmas y jarabes para el alivio de resfriados y gripes y para facilitar la expulsión de flemas.

Reducción de la presión arterial

Según The Journal of clinical Hyperthension, se realizó un completo estudio en el cual un numeroso muestreo de individuos hipertensos tomaron un suplemento alimenticio de ajo en polvo, el cual contribuyó a que su presión arterial se regularizara de forma considerable. Se logró bajar de forma significativa tanto la tensión sistólica como asistólica, suponiendo un gran avance en la investigación de la material. La toma abarcaba desde los 300 mg hasta los 2,4 gr diarios, dependiendo del peso y las necesidades de cada individuo.

Esto se debe a su contenido en alicina y su poder vasodilatador así como al ácido nítrico, que ayuda a diluir la sangra, y por lo tanto, que fluya por nuestras arterias con mayor facilidad. Es por ello que se puede afirmar que la introducción del ajo en nuestra dieta habitual puede ayudarnos, y mucho, a cuidar nuestra tensión arterial y nuestra salud cardíaca.

Reduce el colesterol malo y aumenta el bueno

Un punto más a favor del ajo con otra facultad para cuidar nuestro sistema cardíaco. Otra vez más, su contenido en alicina ayuda a bajar significativamente los niveles de LDL o el considerado «colesterol malo». Ayuda a que se desprenda de las paredes de las arterias licuándolo y expulsándolo de nuestro organismo. Al mismo tiempo, debido a su algo contenido en minerales y oligoelementos, ayuda a que aumenten los niveles de colesterol bueno.

La prueba de todo esto es que cada vez son más las personas que toman suplementos de ajo en polvo para controlar sus niveles de colesterol.

Antitóxico y antioxidante

Debido a su contenido en vitamina C, B6, Fructosanos y minerales como el fósforo, el potasio, el magnesio y el calcio le atribuyen al ajo unas potentes cualidades antioxidantes, ayudando a salvaguardarnos de los radicales libres y la oxidación de nuestro organismo, lo que contribuye a que tengamos una piel más sana y libre de impurezas, lo que se exponencia a todo nuestro cuerpo. Los radicales libres son los principales culpables del envejecimiento de nuestras células, y todo lo que ayude a combatirlos se convierte en un aliado especial antienvejecimiento y antitoxinas.

Además, está comprobado que su consumo habitual ayuda a combatir el acné y las impurezas en la piel.

Con toda esta información y por su sabor imprescindible en la cocina, ya no tienes excusa para que una buena ristra de ajos presida tu despensa… Y de paso ahuyentarás a los vampiros y las malas vibraciones.

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